Importancia de la inyección intra-tiroidea
en la Terapia Neural Huneke

Gerd Dross
Médico. Alemania

-- Congreso Internacional de Terapia Neural. México 2000 --

Como ningún otro órgano vegetativo influenciable, la tiroides es accesible para el principiante. Casi en ninguna otra área se puede obtener un efecto tan trascendental con dos pequeños pinchazos. Ningún otro órgano parenquimal tiene una posición tan clave en la unión y la distribución de la red nerviosa con la consiguiente influencia: "Si no existiera la tiroides, el cual dispone de coincidencias morfológicas y fisiológicas de procesos psíquicos y fisiológicos, debería ser rápidamente inventado" (Mink) y el acceso se encuentra casi subcutáneo.

Anatómicamente la tiroides es una protuberancia debajo del borde delantero del músculo esternocleidomastoideo (ECM). Los dos lóbulos (a veces diferentes) se pegan a ambos lados de la tráquea y están unidos por el istmo glandular tiroideo, que recorre transversalmente por delante de la tráquea. Los dos polos inferiores se pueden palpar a dos dedos por debajo del Jugulum. Hacia arriba el nódulo de la tiroides es fácilmente palpable. Cuando el cuello es adiposo o existe un bocio extendido, entonces el músculo ECM ayuda como orientación.

La tiroides está integrada en varios circuitos cibernéticos, para los médicos el más conocido es el circuito de regulación hormonal. Una hipo o hiper tiroiditis se pueden diagnosticar fácilmente con su clara sintomatología y las pruebas de laboratorio (T3/F4) o bien con la prueba de estimulación (TRH-TSH) y verificar el grado de interferencia. La sonografía puede confirmar el resultado de palpación patológica.

El eje hipotálamo-hipófisis-tiroides en una persona sana siempre pone a disposición la cantidad necesaria de hormona. Las hormonas T3/T4 cumplen con importantes funciones en los procesos metabólicos en el sistema nervioso, en la generación de sangre y en las defensas contra infecciones. Estas hormonas dirigen el crecimiento, desarrollo, regeneración, actividad, capacidad de trabajo, de la energía y también del peso. De las supuestamente más de 1.200 funciones vitales de la tiroides, hasta ahora han sido comprobadas alrededor de 800. Este pequeño órgano prácticamente actúa como acelerador o freno en todas las funciones vitales (Dosch). Por la cantidad de vasos sanguíneos dentro de este órgano endocrino, se puede ver la importancia que tiene. Todo cirujano puede confirmar esto durante una tiroidectomía. También el terapeuta neural observa mayor cantidad de sangre en la jeringa durante la prueba de aspiración, por lo cual antes de la inyección la cánula debe ser posicionada nuevamente en caso de aspiración positiva. Arterialmente la irrigación de sangre es a través de la A. Tiroidea superior, de la A. Carótida externa y de la A. Tiroidea inferior del tronco tiroideo cervical.

Nuestra especial atención la debemos dar a la gran irrigación simpática, por medio de las redes periarteriales, por el ganglio cervical superior, sobre el plexo carotídeo común, el ganglio cervical medio como también el plexo tiroideo caudal del ganglio estrellado. El plexo faríngeo se hace cargo del abasto parasimpático y tiene nexos a la amígdala palatina (Barop). Aparte de esta intensa intromisión en el círculo regulador vegetativo, también los círculos reguladores del sistema nervioso, cerebro espinal y del sistema básico (según Pischinger) tienen un papel importante en las reacciones generales del organismo a estímulos de toda índole (Kieper).

El intenso entrelazado de circuitos reguladores cibernéticos con sus eferencias y aferencias hacen posible un intenso intercambio de información. Por ejemplo puede darse el caso de una completa descompensación, por un pequeño estímulo, dado en un punto lejano del órgano, debido a la ley de divergencia (Pischinger). Piense usted aquí en un síncope vagal, debido a un pequeño pinchazo. Interferencias crónicas, por ejemplo en un campo de interferencia, pueden provocar una desestabilización de la tiroides en tal forma que la producción normal de hormonas se vea afectada. El equilibrio tan delicado de cuerpo y alma se descompensa.

De esta manera muchas impresiones externas durante situaciones tensas pueden provocar reacciones extremas del sistema vegetativo. No por nada se dice "se me está hinchando el cuello". La ropa se hace más apretada y la primera reacción es cogerse del cuello para abrirlo. Subjetivamente el cuello se hincha, objetivamente no se puede probar ninguna hinchazón. Junto con ello hay síntomas como intenso calor interno, taquicardia y palpitaciones hasta el cuello. Existe un sentimiento reincidente de estrechez, con el deseo de tragar una bola o bien toser para sacarla. Aún con todos estos síntomas usted como médico no puede reconocer desviaciones orgánicas patológicas. Si en alguna oportunidad se da bocio, los síntomas no se pueden aminorar con un tratamiento normal farmacológico. Lo que desconcierta al paciente es que cree tener una hiperfunción, pero que no se refleja analíticamente ni mejora con medicación. P. Dosch describe muy atinadamente esta sintomatología de stress como "hipertiroidismo latente". Insomnio, inquietud, sudoración, agresividad y falta de concentración hacen cada vez más difícil una vida ordenada entre descanso y actividad entre Yin y Yang.

Todo el sistema vegetativo se proyecta en espiral hacia un nivel cada vez mayor de irritabilidad y termina en un círculo vicioso vertiginoso. El colapso nervioso de toda la regulación vegetativa está pre­programado. Medicinalmente se ofrecen bloqueadores o psicofármacos para aminorar el mal, siendo esto una supresión obligada, la cual exige una medicación continua porque al momento que se suspende esta terapia, los síntomas reaparecen rápidamente.

La Terapia Neural de Huneke por medio de una inyección de procaína dentro de la tiroides ofrece una probabilidad efectiva para la autorregulación. Lleva a una interrupción parcial de los impulsos aferentes y eferentes en las formaciones finales nerviosas, como también a una estabilización de las células parenquimatosas (Barop).

La lista de las indicaciones a seguir es proporcionada por el bocio. La patogenesia se relaciona casi siempre a la falta de yodo. Sin embargo, el contenido de yodo en la alimentación no es el único factor responsable para una tiroides crecida. Más bien los que tienen el papel decisivo son la asimilación y el metabolismo del yodo. De otro modo no se explican las notorias diferencias en la cantidad de casos de bocio en zonas endémicas. El yodo es un elemento esencial necesario, con acción antioxidante. La dosis necesaria diaria es de 150 a 300 μgr/día, los cuales se obtienen con una alimentación balanceada. La necesidad de yodo depende del peso, del estrés y de la actividad (deporte). También la edad y el sexo tienen un papel importante, ya que entre las mujeres jóvenes entre 15 a 25 años la incidencia del bocio es numerosa. El tratamiento usual se basa en la administración de hormonas tiroideas o bien en elevadas dosis de yodo. Este tratamiento sintomático debe hacerse durante años, porque de finalizarlo puede haber reincidencias.

Yo he observado en un tratamiento de 10 inyecciones de procaína regulares dentro del tiroides, un decrecimiento del bocio, aún sin ninguna sustitución. La mayoría de estas inyecciones las aplico en pacientes femeninas y en los masculinos que presentan dichos síntomas.

En estos "disfuncionamientos vegetativos", la preocupación es el síntoma principal. Durante un interrogatorio clínico el paciente se muestra agradecido por la atención recibida en este fenómeno, a veces inexplicable. Con más razón agradece la ayuda prestada. El paciente explica como el miedo y el malestar psicosomático (por ejemplo, taquicardia), aumentan cuando más caso les hace, y cómo poco a poco crece la desesperación por la propia ineptitud, cómo la familia cada vez menos comprende los hechos, cómo la pareja diagnostica histeria, cómo los problemas cada vez mayores en piel y uñas y migrañas lo llevan al aislamiento y a pensamientos de suicidio.

Muchas veces las pacientes son mujeres de edad media que se sienten incomprendidas en esta distonía vegetativa. El comentario de que sólo se trata de un disfuncionamiento les da una sensación de abandono en vez de calmarlas. Los resultados técnicos básicamente no dicen nada sobre la condición real del estado de salud. Qué gran beneficio, como TN, que con unas cuantas inyecciones pueda lograr la normalización de los síntomas!!

Muchas veces he podido vivir el llanto libertador del paciente después de su primer tratamiento, ello es cuando se abre el bloqueo entre psique y soma. Como terapeutas estamos acostumbrados a vivir descargas emocionales después de nuestra terapia, pero en ningún otro caso se presenta tanto este cuadro como en la tiroides. Yo repito este tratamiento en lapsos de una semana, hasta que el estado general del paciente se ha estabilizado. Cuando son casos extremos repito el tratamiento hasta por 10 veces. Desde que incluyo estas inyecciones en casi todas las enfermedades psicosomáticas, obtengo mejores resultados. Como por ejemplo en el tratamiento de las neurodermatitis, en las sinusitis crónicas, en el asma y en varios padecimientos de estómago e intestino, desde una gastritis hasta una colitis ulcerosa. En algunos casos después de un bocio puede quedar una tiroiditis, que funciona como campo de interferencia.

Por lo general, después de nuestra intervención la tiroides puede cumplir mejor con su papel clave entre cabeza y abdomen o entre cuerpo y alma. Todo esto tiene gran importancia en los padecimientos ginecológicos, como en problemas menstruales, dismenorrea, flujo, vejiga irritada, desde dolores de parto prematuro hasta el peligro de aborto, pánico antes del parto, y toda la variedad de molestias de la menopausia. Inclusive la procaína puede desempeñar un papel antiflogístico.

Es conocida la historia del médico veterinario Kothbauer, quien con el uso de inyecciones de procaína en la tiroides de las vacas, las calmaba y aumentaban notoriamente la producción de leche.